1.2 Detalles del grabado

El arte de la tipografía musical recibe el nombre de grabado (en plancha), un término que deriva del proceso manual de la impresión musical1. Hace tan sólo unas décadas, las partituras se hacían cortando y estampando la música en una plancha de zinc o estaño en imagen invertida como en un espejo. La plancha se entintaba, y las depresiones producidas por el grabado y el estampado retenían la tinta. Se formaba una imagen presionando el papel contra la plancha. El cortado y estampado se hacía completamente a mano y era muy fastidioso hacer una corrección, por lo que el grabado había de ser casi perfecto a la primera. El grabado era una habilidad fuertemente especializada; un artesano tenía que cursar unos cinco años de entrenamiento antes de poder obtener el título de maestro grabador, y se necesitaban otros cinco años para adquirir una verdadera habilidad en el oficio.

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La inspiración de LilyPond proviene de los grabados manuales tradicionales publicados por los editores de música europeos de y hasta la primera mitad del s.XX, entre ellos Bärenreiter, Duhem, Durand, Hofmeister, Peters y Schott. En ocasiones se consideran a éstos como la cima de la práctica del grabado musical tradicional. Según hemos estudiado estas ediciones, hemos aprendido una gran lección sobre el trabajo implícito en una partitura bien trazada, y los aspectos de ella que queríamos tratar de imitar en LilyPond.


Fuentes tipográficas de música

Las imágenes de abajo ilustran algunas de las diferencias entre el grabado musical tradicional y la típica impresión por ordenador. La imagen de la izquierda presenta un símbolo de bemol procedente de una edición Bärenreiter grabada a mano, mientras que la imagen de la derecha representa un símbolo procedente de una edición de la misma música, publicada en el año 2000. Aunque las dos imágenes están impresas en el mismo tono de tinta, la versión antigua parece más oscura: las líneas del pentagrama son más gruesas, y el bemol de Bärenreiter tiene una apariencia pesada y redonda, casi voluptuosa. La imagen escaneada de la derecha, en cambio, tiene líneas más finas y una disposición simple con esquinas afiladas.

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Bärenreiter (1950)Henle (2000)

Cuando quisimos escribir un programa de ordenador para crear tipografía musical, no existían fuentes tipográficas musicales que estuviesen libremente disponibles y que igualaran la elegancia de nuestras partituras favoritas. Sin desanimarnos, creamos una fuente de símbolos musicales, apoyándonos en música grabada a mano muy bien impresa. La experiencia nos ayudó a desarrollar un gusto tipográfico, y nos hizo apreciar los sutiles detalles del diseño. Sin esa experiencia, no nos habríamos dado cuenta de lo feas que eran las fuentes que en un principio habíamos admirado.

A continuación podemos ver una muestra de dos fuentes tipográficas de música: el conjunto de arriba es la fuente predeterminada del programa Sibelius (la fuente Opus), y el conjunto inferior es nuestra propia fuente de LilyPond.

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Los símbolos de LilyPond son más pesados y sus pesos son más consistentes, lo que los hace más fáciles de leer. Las terminaciones finas, como las de los lados del silencio de negra, no deben finalizar en puntas afiladas, sino de forma redonda. esto se debe a que las esquinas afiladas de los punzones de grabado son frágiles y se desgastan con rapidez al estampar con ellos sobre el metal. Si se toma en su conjunto, la negrura de la fuente se debe ajustar cuidadosamente en relación con el grosor de las líneas, las barras y las ligaduras para dar una impresión general fuerte y pesada pero equilibrada.

Observe también que la cabeza de nuestra blanca no es elíptica sino ligeramente romboidal. El trazo vertical del símbolo del bemol se asemeja al trazo de un pincel, haciéndose más ancho en la parte superior. El sostenido y el becuadro son más fáciles de distinguir desde una cierta distancia porque sus ángulos tienen distinta inclinación y los trazos verticales son más pesados.


Espaciado óptico

En el espaciado, la distribución del espacio debe reflejar las duraciones de las figuras. Sin embargo, como vimos en la suite de Bach más arriba, muchas partituras modernas se atañen a las duraciones con precisión matemática, lo que lleva a un resultado pobre. En el siguiente ejemplo se muestra un motivo impreso dos veces: la primera vez utilizando espaciado matemático exacto, y la segunda con correcciones. ¿Cuál prefiere?

[image of music]

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Cada compás de este fragmento utiliza figuras de duración constante. El espaciado debe reflejarlo. Desgraciadamente, el ojo nos traiciona; no sólo aprecia la distancia entre la cabeza de las figuras, también tiene en cuenta la distancia entre las plicas consecutivas. Como resultado, las notas de una combinación plica arriba plica abajo deben separarse más, y las notas de una combinación plica abajo plica arriba se deben colocar más juntas, dependiendo siempre de las posiciones verticales relativas de las notas. Los dos compases inferiores están impresos con esta corrección; los dos superiores, por el contrario, forman conglomerados de notas plica abajo plica arriba. Un grabador maestro ajustaría el espacio según se necesite para agradar al ojo.

Los algoritmos de espaciado de LilyPond tienen incluso en cuenta a las líneas divisorias que es la razón por la que la última plica dirigida hacia arriba en el ejemplo bien espaciado ha recibido un poco más de espacio antes de la línea divisoria para evitar que tenga un aspecto aglomerado. Una plica hacia abajo no necesitaría este ajuste.


Líneas adicionales

Las líneas adicionales presentan un desafío tipográfico: hacen más difícil juntar los símbolos musicales y deben ser lo bastante claras como para identificar la altura de la nota de un vistazo. En el ejemplo siguiente, vemos que las líneas adicionales deben ser más gruesas que las líneas normales del pentagrama y que un grabador experto acortará una línea adicional para permitir un espaciado más cercano con las alteraciones accidentales. Hemos incluido esta posibilidad en el grabado que hace LilyPond.

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Escalado óptico

Puede ser necesario imprimir la música en distintos tamaños. Originalmente esto se conseguía mediante la creación de punzones de estampado en cada uno de los tamaños necesarios, lo que significaba que cada punzón estaba diseñado para presentar el mejor aspecto a ese tamaño. Con la llegada de las fuentes tipográficas digitales, un solo diseño se puede escalar matemáticamente a cualquier tamaño, lo que es sin duda muy conveniente, pero a los tamaños menores los glifos aparecen en tipo muy delgado.

En LilyPond hemos creado las fuentes tipográficas en un cierto rango de pesos que corresponden a la correspondiente variedad de tamaños de notación musical. He aquí un grabado musical de LilyPond a un tamaño de pentagrama de 26:

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y éste es el mismo fragmento a un tamaño de 11, aumentado posteriormente en un 236% para que se imprima al mismo tamaño que el ejemplo anterior:

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A tamaños más pequeños, LilyPond utiliza líneas proporcionalmente más gruesas de manera que la música siga leyéndose con comodidad.


¿Para qué tanto esfuerzo?

Los músicos están normalmente más absortos en su interpretación que en el estudio del aspecto gráfico de una partitura impresa, por lo que las minucias sobre los detalles tipográficos pueden parecer académicas. Pero no lo son. La música impresa es material de interpretación: todo se hace para ayudar al músico a tocar mejor, y todo aquello que no está claro o no es agradable se convierte en un obstáculo.

La música grabada de forma tradicional utiliza símbolos gruesos sobre pautas de líneas pesadas para producir una notación de aspecto fuerte y equilibrado que adquiere gran presencia cuando el papel está lejos del lector: por ejemplo, sobre un atril. Una distribución cuidadosa del espacio vacío permite que la música se pueda disponer de forma muy apretada sin aglomerar los símbolos entre sí. El resultado reduce a un mínimo el número de saltos de página, lo que es una gran ventaja.

Ésta es una característica común de la tipografía. La disposición sobre la página debe ser bonita, no sólo por sí misma, sino especialmente porque ayuda al lector en su cometido. Para las partituras musicales esto es de doble importancia porque los músicos tienen una cantidad de atención limitada. Cuanta menos atención necesitan para leer, más pueden centrarse en tocar la música. En otras palabras, una mejor tipografía lleva a mejores interpretaciones.

Estos ejemplos demuestran que la tipografía musical es un arte sutil y complejo, y que producirla requiere una considerable experiencia, algo que los músicos no suelen tener. LilyPond es el resultado de nuestro esfuerzo para llevar a la era de los ordenadores la excelencia gráfica de la música grabada a mano, y ponerla a disposición de los músicos normales. Hemos ajustado nuestros algoritmos, el diseño de nuestras fuentes tipográficas y los valores predeterminados del programa para producir una impresión que iguala en calidad a la de las antiguas ediciones que tanto nos gusta ver y a partir de las que tanto nos gusta tocar.


Notas el pie

[1] Los impresores europeos de la antigüedad exploraron diversos procesos, entre los que se incluían los bloques de madera tallados a mano, los tipos móviles y planchas finas de metal grabadas. La composición tipográfica tenía la ventaja de poderse corregir más fácilmente y facilitar la inclusión de textos y la letra de las canciones, pero sólo el grabado ofrecía la posibilidad de elaborar notación libre de compromisos y limitaciones anticipadas. Al final, las partituras grabadas a mano se convirtieron en el estándar de toda la música impresa, con la excepción de algunos himnarios y cancioneros en los que la composición tipográfica estaba justificada por su comodidad y economía, incluso bien entrado el s.XX.


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LilyPond — Ensayo sobre grabado musical automatizado v2.17.97 (rama de desarrollo).